¿Cómo funciona realmente mi cuerpo?

¿Dónde nos perdimos, y cómo reencontrarnos?

Si te preguntara por qué comes, ¿cual sería tu respuesta?

Desde una perspectiva intelectual, es fácil comprender que los seres humanos comen para satisfacer su apetito y sustentar su cuerpo. Algunas personas incluso dirían que comen para estar sanas. Lo que no sabemos es que nuestras elecciones alimentarias son más complicadas de lo que pensamos.
Tomamos unas 200 decisiones al día sobre alimentos basándonos en las emociones, los hábitos, el medio ambiente, quiénes somos, con quién estamos y en la química de los alimentos (los adictivos alimentarios diseñados para que comas más).

La mayoría no hemos aprendido a alimentarnos bien. Aprendimos a través de los anuncios, de nuestras familias, y de nuestros amigos. Comimos siempre lo que nos resultaba conveniente, y probablemente jamás nos enseñaron el funcionamiento de nuestro cuerpo y lo que realmente necesita para estar en paz y equilibrado.

Pues una de las cosas más importantes a tener en cuenta, en lo que respecta a tus pensamientos y lo que comes, es que eso es con lo que te estas alimentando.
Si te llenas de pensamientos que te hacen sentir mal, y comes alimentos que no te nutren, te estas negando el amor y te estas alimentando con sufrimiento.

Los actos de amor, como intencionar nutrirte con lo que comas, o lo que hagas, pueden ayudarte a asegurar una salud equilibrada, un cuerpo sano, un templo donde sentirte segura y a salvo.
Hay muchos estudios que demuestran que actos de amor como reducir el estrés, hacer ejercicio y mejorar la calidad del sueño afectan positivamente en nuestra digestión; diría yo una de las principales funciones de nuestro cuerpo, sino la más importante.

Veamos solo un instante sobre la digestión y el milagro que realiza el cuerpo para nutrirte:

El sistema digestivo es el único sistema del cuerpo que puede funcionar sin la ayuda del cerebro. El intestino cuenta con su propio sistema nervioso entérico, al que se suela denominar (segundo cerebro).
Es uno de los sistemas más importantes porque a través del sistema digestivo es donde el cuerpo obtiene todos los nutrientes que necesita para tener el mejor aspecto y salud posible.

La misión del sistema digestivo es romper los alimentos que ingerimos para transformarlos en los pilares de la energía, la sanación, el crecimiento, los estados de ánimo positivos y todas las demás funciones que realiza el cuerpo.

Los síntomas relacionados con los problemas digestivos son:

-Alergias o sensibilidades alimentarias
-Artritis
-Colitis ulcerosa
-Diarrea
-Disbiosis (un desbalance bacteriano de nuestra microbiota, que provoca síntomas digestivos, cansancio y alteraciones de los estados de ánimo)
-Dolor abdominal
-Dolor de espalda
-Dolores de cabeza o migrañas
-Enfermedad de Crohn
-Enfermedades autoinmunes
-Esterilidad
-Estreñimiento
-Fatiga
-Gases
-Hinchazón
-Indigestión
-Infecciones bacterianas por hongos
-Problemas de piel
-Reflujo, ardor de estomago o reflujo ácido
-Síndrome de colon irritable
-Síndrome de intestino permeable
-Síndrome premenstrual
-Trastornos de la memoria y del aprendizaje
-Trastornos del equilibrio y en el aparato locomotor
-Trastornos del estado de ánimo (depresión, irritabilidad, etc.)
-Trastornos del sueño

Suficientes temas de salud relacionados sólo con uno de los procesos del cuerpo, no?
Suficientes motivos por los cuales empezar a notar la desconexión con algo tan básico e increíble como tu cuerpo.

Hay sólo una emoción, un hábito y un medio ambiente a cultivar
¨amarte a tí misma¨.

La mujer que se ama a sí misma está preparada para elegir los alimentos
que más le convienen.

En este momento te invito a que pongas una de tus manos en el centro del pecho y la otra en el abdomen.

Respira profundo tres veces.
Díte cuanto te amas, y luego pregúntate si te mereces encontrarte lo mejor posible.

Sea cual sea la respuesta, dí:

¨Estoy dispuesta a liberarme de los patrones que me han llevado a este estado.
Me merezco sanarme. Me merezco el tiempo que necesito para aprender a nutrirme.
Te quiero, cuerpo¨.

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